Matthew Sweet
El primero de la clase
¿Cómo te sientes ahora mismo, a punto de empezar tu gira española?
Estoy absolutamente encantado; la verdad es que la idea surgió en septiembre, cuando actuamos en el Azkena. Entonces me pareció muy bien la propuesta de Love To Art, pero, ya sabes, faltaba mucho tiempo, y esos proyectos a tan largo plazo pueden salir o no salir. Ahora es una realidad y nos apetece mucho tocar en vuestro país.
No sé cuál es tu, digamos “status” ahora mismo en tu país, pero en España Matthew Sweet es uno de los grandes para los aficionados al pop…
Es curioso, porque estos días estoy haciendo un montón de entrevistas para medios españoles. He estado tocando en España un par de veces, pero ha sido en festivales (FIB y Azkena Rock). Estuvieron muy bien, pero, claro, al ser festivales el ambiente y el público son diferentes. Ahora tengo ganas de comprobar cómo responde el público en los conciertos, aunque por ese interés de los medios y por cosas que me han dicho estoy seguro de que va a ser fantástico. También Rick –Menk, de Velvet Crush, que forma parte de su banda actual- me ha hablado del público español y de su devoción por el buen pop de guitarras
En cuanto a mi “status” en mi país, la verdad es que estoy satisfecho; no llenamos grandes recintos, pero hemos estado tocando en salas de capacidad media, de entre 500 y 1000 personas, y nos ha ido muy bien. Lo bueno que tienen este tipo de salas es que los conciertos suelen ser muy intensos.
Es curioso, porque en España sucede que mis seguidores son bastante entendidos; digamos que saben mucho de música; me ocurre algo parecido en Japón, donde tengo muchos fans muy locos; les importa la música de una manera muy intensa, muy verdadera, y eso es muy satisfactorio.

A grandes rasgos, ¿qué cambios notas con respecto a cuando trabajabas para una multinacional?
Bueno, la situación es totalmente diferente, claro. Personalmente, estoy infinitamente más cómodo, aunque en el otro lado de la balanza está el hecho de tener menos distribución para los discos y, en consecuencia, muchas menos ventas. Lo cierto es que una vez que lo asumes, ahora es casi perfecto. Estoy convencido de que la música no tiene nada que ver con que los discos se vendan mucho o poco. Hemos hecho “Living things”, mi último disco, con una libertad absoluta, y estoy muy satisfecho con el resultado. He tomado todas las decisiones que me importan y eso es algo muy valioso. Si la música es buena y estás contento con ella, no es tan importante que se vendan muchos miles de copias.
Cuando tenía un contrato con una multinacional, podía aspirar a vender 80.000 o 100.000 copias, como sucedió con alguno de mis discos. Ahora, la cosa sen quedará entre 10.000 y 20.000, pero tengo otras satisfacciones. Incluso económicamente, la diferencia no es tan grande, porque al controlar todo el proceso, ingreso más por cada copia que antes.
A mediados de los noventa empezó, sobre todo en Estados Unidos, un fuerte resurgir del pop de guitarras; entre los muchos grupos que había, sin embargo, tus discos destacaban de una manera muy especial, ¿eras consciente de ello? ¿qué recuerdos tienes de aquella época?
No sé exactamente si eran especiales para los demás; para mí sí lo eran, desde luego, porque creía que estaba haciendo buena música, y eso era muy importante, pero, claro, todo eso es muy relativo.


Recuerdo que había muchos grupos y también muchos cantautores eléctricos, como Evan Dando o como Paul Westerberg y muchos otros que firmaban con su propio nombre, aunque sonaban como una banda, que es lo que me pasaba a mí… de hecho, tuve mis dudas acerca de si debía usar el nombre de un grupo en lugar de el mío propio; ahora me alegro de la decisión que tomé. Me alegra mucho haber hecho discos que para mucha gente son especiales, como “Girlfriend”, que fue muy importante para mí. Yo era bastante joven, y fue sorprendente la respuesta que obtuvo aquel disco.
Una de las características que han hecho de tus discos algo muy especial ha sido el sonido de las guitarras, y una de las claves de ese sonido ha sido Robert Quine, ¿cómo te ha afectado su muerte, este mismo año?
la muerte de alguien conocido siempre es algo triste, por supuesto, aunque he de decir que Robert era una persona difícil. Era un tipo inteligente y sarcástico, incluso hasta la crueldad, pero tenía un gran sentido del humor. Tratar con él no era fácil, pero estoy muy orgulloso del trabajo que hizo para mis discos
¿qué puedes adelantar acerca de tus conciertos españoles?
sabemos que la gente quiere escuchar canciones de todos mis discos, así que hemos preparado un repertorio bastante amplio que no solamente se centra en “Living things”, sino que incluye canciones de los anteriores discos. También es posible que toquemos alguna de Velvet Crush, aprovechando que dos de ellos están en mi banda actualmente.
¿Tienes algún grupo favorito actualmente, algo que hayas escuchado recientemente y te haya sorprendido?
lamento decir que no estoy muy al tanto de lo que sucede en cuanto a nuevos grupos; la verdad es que no escucho mucha música nueva, aunque si me dieras una lista de grupos, seguramente te podría decir si me gustan o no. En general me gustan cosas muy clásicas, desde los Beatles o los Beach Boys a Costello, REM…
Autor de canciones eternas, tan poderosas y definitivas como muchas de las que consideramos verdaderos clásicos del pop de todos los tiempos, Matthew Sweet es uno de los músicos esenciales en el pop americano de los últimos diez o doce años. Datado de una voz tan dulce como intensa, acompañado siempre por guitarristas de enorme clase y personalidad, atinadísimo en los arreglos, mago en la composición, Sweet atesora todos los valores que cotizan al alza en la bolsa del pop de guitarras contemporáneo.
Aprovechando que estos días visita nuestro país para presentar su nuevo álbum, “Living Things” en la que es su primera gira española (si bien nos ha visitado en el pasado de forma esporádica), le hemos hecho una pequeña entrevista en la que descubre que, además de un auténtico genio, es un tipo enormemente amable y de grata conversación.